El se llama Argu Maisa y fue detenido y condenado en Gao (norte de Malí) por haber robado en tres tiendas y a una mujer.

El castigo al reincidente es la amputación de la mano derecha. Se ejecutó en público, en una plaza de la ciudad, en la que sientan al ladrón, le tapan la cabeza con un pañuelo y un agente, vestido con un chaleco azul en el que se puede leer en árabe y en francés “policía islámica”, le corta la mano con un cuchillo.

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Accidentes

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